¿Qué acaso no entendieron?

Anoche en mi tiempo devocional estaba leyendo un pasaje del libro de Mateo, y me encontré con una escena que ya la había escuchado o leído varias veces pero que (al puro estilo de Dios cuando quiere que entendamos más Su Palabra) me dejó con una idea rondando en la cabeza.

El relato básicamente se trata de una pregunta que le hacen los fariseos (estrictos religiosos de la época) a Jesús acerca del divorcio, y lo que Él responde.  La pregunta era : “¿Le está permitido a un hombre divorciarse de su mujer por cualquier motivo?”  Y aquí Jesús responde citando el libro de Génesis, cuando Dios instituyó el matrimonio entre el primer hombre y la primera mujer.  Jesús dijo:

“¿Acaso no han leído que Aquel que los creó, desde el principio los hizo varón y hembra, y dijo ‘Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne’? Así que ya no son dos, sino una sola carne.  Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.”

La conversación entre Jesús y los fariseos continúa, y Jesús cuando habla vuelve a recalcar que las cosas han sido estipuladas así por Dios desde el principio, y que por lo tanto el divorcio responde simplemente a la dureza de corazón del hombre.

Pero lo que me llamó la atención es la simple frase con la que Jesús comienza a responder a los fariseos: “¿Acaso no han leído…?”.  Jesús era extremadamente paciente para responder las preguntas de los necios fariseos, pero si hubiese sido yo, fácilmente puedo imaginarme diciendo cosas como :”¿qué acaso no han leído justo al principio del libro que tanto dicen que obedecen y atesoran?”, “¿qué acaso no les es suficiente que fue DIOS el que hizo y lo dispuso así desde el principio?”, “¿por qué hacen preguntas idiotas cuando se supone que saben lo que Dios ha ordenado?”, “¿QUE ACASO NO ENTENDIERON??”

Somos expertos en ponerle peros a las cosas.  Somos expertos en creer que lo que Dios dice de alguna forma nos excluye a nosotros porque somos un “caso excepcional”.  Como los fariseos, somos necios, insensatos y arrogantes pensando que Dios estaba seriamente equivocado cuando estableció que el matrimonio hace que dos sean uno y permanezcan así.  El divorcio es un invento que salió de la dureza del corazón del hombre.

¿ACASO NO HEMOS ENTENDIDO?

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Se puede recrear el amor?

Cuantas veces he escuchado, visto o leído a alguien decir “ya se acabó el amor, no hay nada que hacer. Lo mejor es separarme”. Esta es la excusa número uno para considerar el divorcio, sean cuales sean las causas que provocaron que este sentimiento se acabe para la pareja. Lo cierto es que cuando sentimos esas “mariposas” en el estómago estamos altamente motivados para hacer un esfuerzo por llevarnos bien y mantener la relación en buenas condiciones; lo contrario también resulta verdadero, si miramos a nuestro cónyuge y no sentimos nada, es difícil querer hacer algo por restaurar la relación. Es más fácil tirar la toalla y hacer maletas.
Mucho se ha escrito sobre el amor. Ese escurridizo ente que se posa sobre nuestro hombro y nos hace sentir que somos dueños del mundo, pero que al instante menos esperado levanta su vuelo y nos deja sintiéndonos como un trapo sucio. Será que inevitablemente estamos a merced de sus caprichos? Habrá alguna manera de mantener el amor vivo sin tener que recurrir a las telenovelas o a las películas de Disney?
Sí que la hay. Una pareja de buena voluntad puede recrear ese sentimiento, sea cual fuere la situación de su relación. Iremos escribiendo al respecto en la sección Matrimonio, después de la serie Descifrando el código interno de mi esposo. Hasta entonces, cómo crees tu que alguien puede enamorarse de su cónyuge de nuevo como la primera vez? Espero tus comentarios…