El orden de Dios en el matrimonio

1º es Dios: él y ella deben tener en cuenta a Dios en su vida, que Él sea la base a partir, antes que hacer otras cosas.

2º es Cristo: Cristo es la cabeza del esposo, o sea que el inmediato líder de autoridad del hombre debe ser Cristo. Él se hizo hombre para ayudar y compadecer al hombre y ayudarlo en todas sus necesidades. A Él debe rendírsele honor y gloria. El varón debe llevar a su familia a los pies de Cristo, amarlo y servirlo.

3º Es el hombre: el hombre sujeto a Cristo, le será más fácil solucionar sus problemas, porque es el Señor quien lo ayudará. “Inmediatamente el varón es cabeza de la esposa”, o sea que está bajo sus cuidados, dándole lugar como a coherederas de la gracia de Dios.

4º Es la esposa: si nos fijamos bien, la esposa tiene triple cobertura, es Dios, Cristo y esposo! Es por eso que las esposas son más sensibles a las necesidades, y es más protegida, más bendecida. Desde luego que la esposa debe respetar a su esposo, sino lo hace, estará violando los principios de autoridad y sujeción, pero cuando la esposa le da el lugar al esposo, tendrá sobre de ella ¡tres coronas!

5º están los hijos: Los hijos se sentirán seguros cuando los padres se aman, pero aman y obedecen a Dios. El cuidado de los hijos corresponde a los padres, ellos son los inmediatos responsables de sus hijos. Los hijos deben amar y respetar a sus padres, ellos son su cobertura.

6º es el trabajo: Muchos varones han puesto el trabajo, arriba de los hijos, de la esposa, ¡hasta arriba de Cristo y lo que es peor, sobre Dios! Muchos se excusan diciendo: “Dijo Dios, ayúdate que yo te ayudaré”. Antes bien es: “pon primeramente el Reino de Dios y su justicia y todas las cosas serán añadidas”.

7º familiares: Después de haber cumplido con Dios con Cristo, la esposa y con los hijos en la responsabilidad de proveer para nuestra casa, vamos atender a nuestros familiares. Entre ellos están: nuestros padres, hermanos y familiares cercanos. “Hay quienes dicen: primero están mis padres antes que otra cosa”, ellos deben estar en su debido orden. ¿Cómo vamos a cumplir con ellos, con nuestros padres? Visitándolos, ayudándoles cuando se requiera. Los padres ocupan un lugar especial, pero recordemos, hemos dejado a nuestros padres para unirnos a nuestra esposa y la esposa al esposo.

8º amigos: Los amigos y conocidos están en el orden que corresponde. Hay hombres que prefieren a sus amigos que a su esposa e hijos, pasan demasiado tiempo con ellos y abandonan a su propia familia. Los amigos en ocasiones ocupan el tiempo, las diversiones que les corresponde a la familia.

 9º mundo: El mundo ocupa el último lugar, de tal manera que casi no habrá tiempo para ocuparse en cuestiones de libertinaje. Si cada esposo, cada esposa toman este orden, se ahorrarán muchos problemas.

Pastor Adrián Hernández

Cortesía de Angela Tamayo de Avilés


El desafío de amor – Día 40

Escribe una renovación de tus votos y colócala en tu hogar. Quizá, si corresponde, podrías planear una renovación formal de tus votos matrimoniales ante un pastor, con la familia presente. Que sea una afirmación viva del amor del matrimonio a los ojos de Dios y del alto honor de ser uno con tu cónyuge.

El desafío de amor – Día 39

Pasa  tiempo  orando  solo.  Luego,  escríbele  una  carta  de  compromiso  y  decisión  a  tu  cónyuge.  Incluye la razón por la cual te comprometes con este matrimonio hasta la muerte, y exprésale que te has propuesto amarlo sin importar lo que suceda. Deja la carta en un lugar donde tu pareja pueda encontrarla.

El desafío de amor – Día 38

Piensa qué le gustaría a tu cónyuge, si fuera posible. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos (sino todos) hasta donde puedas..

El desafío de amor – Día 37

Pregúntale  a  tu  cónyuge  si  pueden  comenzar  a  orar  juntos,  deciden  cuál  es  el  mejor  momento para  hacerlo,  ya  sea  por  la  mañana,  a  la  hora  de  almorzar  o  antes  de  irse  a  dormir.  Usen  este tiempo para confiarle al Señor las inquietudes, los desacuerdos y las necesidades. No olviden darle gracias por su provisión y sus bendiciones. Aun si tu cónyuge se niega a hacerlo, decide pasar este momento diario en oración a solas.  Piensa qué le gustaría a tu cónyuge, si fuera posible. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos (sino todos) hasta donde puedas..

El desafío de amor – Día 36

Toma el compromiso de leer la Biblia todos los días. Consigue un libro e meditaciones o algún otro recurso que te sirva como orientación. Si tu cónyuge está dispuesto, pregúntale si quiere comprometerse a leer la Biblia contigo a diario. Comienza a rendir cada área de tu vida a la guía de la Palabra de Dios y construir sobre la roca.

El desafío de amor – Día 35

Busca un mentor para tu matrimonio: Un buen cristiano que sea sincero y amoroso contigo. Si te parece que es necesaria la terapia, da el primer paso y concierta una cita. Durante este proceso pídele a Dios que dirija tus decisiones y te de discernimiento.