El matrimonio y la fe

  • Los hombres cristianos evangélicos casados tienen las tasas más bajas de violencia doméstica que cualquier grupo religioso o secular mayoritario en los Estados Unidos.
  • Mientras que los hombres casados protestantes conservadores nominales (aquellos que profesan cristiandad pero no la practican con cosas como leer regularmente la Biblia, orar y asistir a la iglesia) son los más propensos a cometer actos de violencia doméstica.
  • Los hombres que asisten a la iglesia regularmente tienen más probabilidades de involucrarse en actividades juveniles como entrenar en deportes, abrazar y elogiar a sus hijos, disciplinarlos, jugar con ellos y ayudarles con las tareas.  También les gritan a sus hijos mucho menos frecuentemente que otros padres.
  • Las parejas que asisten juntos regularmente a la iglesia reportan más felicidad marital, más apoyo y romance dentro de su matrimonio.  Las parejas que asisten juntos a la iglesia son 35% menos propensos a divorciarse.
  • Las parejas que comparten la misma fe tienen más posibilidades de reunirse si se separan que las parejas que no comparten una afiliación religiosa similar.
  • Las parejas que viven juntas antes de casarse son 59% más propensos a divorciarse que los que no lo hacen.
  • El matrimonio entre personas de fe distintas reporta una mucho mayor inestabilidad marital.
  • Los hombres que tienen un matrimonio saludable: tienen mayor estabilidad laboral, son menos propensos a cometer actos violentos, viven más, tienen un salario más alto y una relación sexual más satisfactoria.
  • Los niños dentro de un matrimonio saludable: tienen más probabilidad de asistir a la universidad, tienen menos inclinación a abusar de drogas o alcohol, menos probabilidad de divorciarse, menos probabilidad de ser víctima de abuso físico o sexual, menos probabilidad de tener un embarazo no deseado, menos probabilidad de ser sexualmente activos en la adolescencia y de contraer enfermedades venéreas.
  • Las mujeres dentro de un matrimonio saludable: son físicamente más sanas, tienen una mejor relación con sus hijos, son más prósperas y emocionalmente saludables.
  • Nueve de cada diez adultos casados reportan buena o muy buena salud, en contraste con sus contrapartes solteros.
  • Los hombres cristianos protestantes con hijos son consistentemente los padres más activos y expresivos y los esposos más involucrados emocionalmente.

Tomado de diferentes estudios

Cuando a una pareja le preguntaron cómo se las arreglaron para permanecer juntos por 65 años, la mujer respondió:

“Nosotros nacimos en una época, donde si algo estaba roto, se arreglaba… no se tiraba a la basura”

Una imagen vale más que mil palabras

anillo mujer virtuosa

Mi esposo no necesita darme un tour por el Caribe por el día del amor (aunque no me caería mal en tal caso jeje); a veces lo más sencillo transmite todo lo que no dice.  Este es un resultado de su hobbie fotográfico 🙂

Botón “Restart”

Siempre he pensado que el tener conocimiento suficiente para lidiar con una situación, no te libra de cometer errores y no hacer lo que se supone que sabes que tienes que hacer.  Esto nos sucede en muchas áreas de nuestra vida; sabes cómo alimentarte sanamente pero te encuentras cediendo ante la tentación de la barra de chocolate que trajo tu mamá a casa.  Sabes que dormir temprano y aprovechar las ocho horas de sueño es bueno para la salud en general pero te encuentras más de una vez disfrutando de las fotos de pinterest hasta las tres de la mañana o escribiendo (ajem…).  Sabes que el mejor método para llevar tus finanzas es ahorrando para comprar lo que quieres y evitar las deudas a toda costa, y de repente te encuentras pasando el dichoso plastiquito de crédito para comprar el último chiche tecnológico que te trae loco.  Sabes todo lo que se supone que tienes que hacer para mantener un matrimonio sano, equilibrado y feliz, y te encuentras de repente con tu pareja como dos boxeadores en el ring, cada quien en su esquina, abollados, agotados, con ganas de tirar la toalla y preguntándose cuánto diablos durará el siguiente round y si habrá sobrevivientes.

Le suena conocido?  Bienvenidos al Club mis queridos amigos.

No hay nada más horrible que no darse cuenta del camino que se está siguiendo hasta que por alguna razón (me gustaría pensar que Dios tiene algo que ver aquí) llega un punto en que uno levanta la cabeza, ve a su alrededor y se pregunta: ¿cómo caray llegué aquí?  Cuando llega ese momento en que uno se da cuenta de que las cosas no están marchando como debieran en la relación; se nota falta de comunicación, hay resentimientos y asuntos sin resolver, y las cosas se van acumulando poco a poco y se han ido barriendo debajo de la alfombra.  Frustra más todavía cuando se supone que sabes cómo cultivar tu relación y evitar que llegue a malograrse siquiera un poquito.  Pues señores, me he encontrado ahí ya algunas veces!!

Pero no desesperar, que si yo no le he botado la toalla, los guantes, y los zapatos por ahí derecho en la cabeza a mi marido, hay esperanza para todos.

Así como me he desorientado y he llegado hasta lugares donde no he querido estar en mi relación con mi esposo, hay una técnica que es muy efectiva para poner las cosas en su sitio, además de ser casi infalible para arreglar muchos aparatos electrónicos, especialmente las computadoras: el botón “restart”.

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¿qué dices Cri?  ¿que puedo desenchufar mi relación como se hace con una compu?  Pues sí.  Y antes de que vayan a ponerse otra vez los guantes, déjenme terminar de explicar esto.

Cuando las cosas van chuecas en una relación, hay dos caminos posibles a seguir: o seguimos con los rounds hasta ver quién sale noqueado primero, o hacemos algo al respecto y cambiamos el rumbo que veníamos siguiendo.  Es lo uno o lo otro, y aquí no valen las excusas, las justificaciones, las culpas, solo la realidad; o nos destruimos o salimos adelante.  Para el primer camino lo único que tienes que hacer es dejar de leer esto y seguir haciendo lo que venías haciendo, aunque no te gusten los resultados (que por cierto es la definición de locura).  Para el segundo, se requiere de dos cosas por parte de ambos miembros de la pareja: perdón y compromiso, y ese es nuestro botón restart.

No importa cuántos rounds hayan pasado, no importa cuántos golpes hayan acertado o esquivado, no importa cuánta gente está en la barra de cada lado de los contrincantes, no importa los puntos que hayan ganado o perdido, no importa quién se puso los guantes primero ni si tenía razón en ponérselos o no.  Debe haber perdón completo y sin condiciones, que al fin y al cabo es el único tipo de perdón que sana heridas (sino pregúntenle a quien ha sido perdonado por Dios).  Luego viene el compromiso de no recurrir a los guantes cuando algo no esté bien, de no buscar meterse al ring y emboscar al otro con asuntos pendientes, de no atreverse a dar un golpe de críticas y reclamos.  En una computadora el botón restart no toma en cuenta lo que se ha hecho hasta ese momento, simplemente borra absolutamente todo (perdón) y comienza limpio y no se llena de virus si el usuario utiliza bien el aparato (compromiso?? buee, síganme la corriente y supongamos que el ejemplo fue brillante jejeje).

No hace mucho tuve que aplastar el botón con mi esposo, y los resultados han sido fantásticos.  Hicimos compromisos en ciertas cosas, dejamos otras atrás, y nos fuimos a dormir a las cinco de la mañana con una sonrisa en los labios y un corazón mucho más ligero (además de haber sellado nuestro compromiso con mucho afecto que nos hacía falta en el proceso)*cough*sexo de reconciliación *cough*  🙂

Eso sí, voy advirtiendo: se requiere un alto nivel de compromiso y la voluntad y decisión firme de no traer nada de ese bagaje a la nueva etapa, se botan los guantes por la ventana y punto.  Es liberador, créamelo!

Los invito a intentarlo, me encantará leer sus comentarios al respecto!!  Y antes de que me reten por haber estado ausente mucho tiempo… aplastamos el botón restart, me perdonan y seguimos adelante? Si? Si?

Cariños,