El poder de la oración

Una mujer de rodillas orando mantiene a su marido de pie

Ajith Fernando

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El sexo te hace estúpido

¿Cuántas veces has escuchado a alguien lamentarse diciendo: “No sé en qué diablos estaba pensando cuando me casé”?  He escuchado un sin número de casos en los que aparentemente la persona siente que tenía una venda en los ojos que no le permitió ver muchas fallas de carácter en su pareja y, después de lidiar con esas fallas por años en un matrimonio fallido, se preguntan cómo no pudieron verlas desde el principio.

Bien, resulta que hay una razón.  Estudios realizados en diferentes centros de investigación y universidades de todo el mundo llegan a la misma conclusión.  El efecto que tiene el sexo sobre el cerebro, esa etapa donde la pareja parece estar en las nubes y borracha de amor, donde todo es nuevo y excitante y no pueden permanecer alejados el uno del otro, es exactamente igual al efecto que tuvieran estas dos personas si estuvieran consumiendo cocaína.

Piénsalo un poco.  No soy experta en los efectos de la cocaína pero generalmente se sabe que causa un estado de euforia, halucinaciones y pérdida de juicio.  En otras palabras el sexo, como la cocaína, te hace estúpido.

Pero entonces, ¿cuál es el problema?  Pues bien, como Dios sabía lo que estaba haciendo, diseñó el sexo para que sea el “pegamento” que mantiene a una pareja unida  especialmente en los primeros tiempos del matrimonio cuando la pareja se está adaptando y está sentando las reglas del juego en su relación matrimonial.  Es el “narcótico” que hace que esta etapa de transición sea más fácil y llevadera.

El problema es que nosotros hemos invertido las cosas.  Hoy un hombre y una mujer se conocen, se gustan, salen un par de veces y luego comienzan a tener sexo.  Ahí es donde está el error.  El “narcótico” entra en efecto, nublando el entendimiento y la vista de esta pareja, haciendo que no vean defectos de carácter que hagan que cualquier persona con sano juicio salga corriendo.  O peor aún, ven los defectos y los pasan por alto o los minimizan pensando “cuando nos casemos yo lo podré manejar o lo podré cambiar”.  Otra vez, sencillamente estúpido.

Así que el mensaje es sencillo: no seas estúpido, deja el sexo para el matrimonio.  No te nubles el entendimiento y pon todos tus sentidos en la etapa de novios, cuyo propósito es ver si en verdad tienen lo que se necesita para construir una vida y envejecer juntos.  Porque después de todo, a partir de la luna de miel podrán consumir toda la “cocaína” que quieran 🙂

Toc, Toc… alguien por aquí??

Tanto tiempo sin actualizar el blog, y sin embargo no me he atrevido a cancelarlo pues sigue teniendo muchísimas visitas por día, y sé que la información aquí contenida puede ayudar a alguien que esté buscando una respuesta a su situación.  Si tan solo es una idea, una sugerencia ó algo práctico, me siento tranquila y satisfecha de que las palabras que he escrito de alguna manera hayan llegado a alguien necesitado de ellas.  Agradezco a todos por sus visitas y comentarios!

Por otro lado, no he dejado de investigar y actualizarme en este tan amplio tema del matrimonio, y quisiera hacerme un tiempito para poder escribir un par de publicaciones a la semana, ponerme una meta alcanzable para no interrumpir la continuidad del blog con ausencias tan largas.

Así que estaré preparando pronto algunas reflexiones que han estado dando vueltas por mi cabeza.

Hasta eso!