Amas de casa desesperadas… ¿Disney?

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Función multitarea encendida

Este es el segundo artículo de la serie “Descifrando el código interno de mi esposa”.

Un famoso pastor de jóvenes, Dante Gebel, menciona en uno de sus monólogos una característica particular que funciona de diferentes maneras en el cerebro del hombre y de la mujer.  Para ilustrar esto, describe cómo la mujer “cambia el pañal, lo tira a la basura, revuelve la comida, llama la atención al otro hijo, contesta el teléfono, atiende al portero mientras el marido… lee el periódico… el hombre no puede caminar y masticar chicle a la vez”.

Parece muy graciosa esta situación, pero es la ilustración exacta de cómo una mujer funciona internamente, y por qué, gracias a ello, el hombre se siente “frustrado” y no la entiende.  Déjeme explicarle.

Las mujeres manejan múltiples pensamientos y emociones de su pasado y de su presente a cada instante, al mismo tiempo, y eso no se puede descartar con facilidad.  Imaginen el escritorio de una computadora con algunas ventanas abiertas… talvez estés escuchando música, viendo qué hay de nuevo en tu correo, leyendo un artículo en una página interesante, haciendo el presupuesto del siguiente mes en una hoja de cálculo, escribiendo una carta y jugando con un rompecabezas… todo al mismo tiempo.  Y que además a cada instante estén saltando ventanas de propaganda en el medio de todo esto.  ¿Confuso, cierto?  Bien, así es como funciona el cerebro femenino, y simplemente ella no lo puede evitar.  He aquí un ejemplo de una conversación entre marido y mujer:

– Muy bien cariño – dijo el marido – ¿qué hay, entonces, en tu cerebro en este mismo momento?

Ella levantó la vista.

– ¿En este mismo momento? Bueno, veamos.

Comenzó a marcar cosas en sus dedos.

– Estoy pensando en todo lo que quiero decir en este artículo que estoy escribiendo.  Estoy pensando que, en poco tiempo, necesito fijarme cómo está la pizza que tengo en el horno.  Espero que los niños estén bien afuera en la cama elástica y estoy pensando que debería ir a darles una mirada.  Me estoy preguntando si esta noche tendremos noticias acerca de esta operación comercial que estamos esperando y pienso en qué puedo decir para que las cosas vayan más adelante – vaciló un instante y luego levantó la vista para mirar a su marido – .  Y si de verdad quieres saber, me sigo preocupando por la discusión que tuvimos esta mañana y me pregunto si todavía sigues molesto.

Él estaba aturdido.

– Es probable que haya más – dijo ella – ¿Quieres que siga?

– ¿Cómo puedes hacer alguna cosa con todo eso en tu cabeza? – ¿Por qué sencillamente no apagas esos otros pensamientos de modo que puedas concentrarte?

– Porque no puedo – dijo ella -.  Y aunque pudiera, volverían.

Así que ahí está queridos esposos, la función multitarea… ¡siempre encendida!

Esta función multitarea femenina de los pensamientos y los sentimientos produce un impacto en la manera en que tu esposa se relaciona contigo todos los días.  No hay un solo momento en que no haya “nada” en su cabeza.  Si un hombre está pensativo, y ella le pregunta en qué está pensando… para ella la respuesta “nada” significa que estás enojado con ella!  Ella simplemente no puede concebir no tener una avalancha de pensamientos en su cabeza al mismo tiempo.  Pero piensa en esto como algo positivo: piensa cómo su cerebro ha nutrido incontables relaciones o ha manejado con destreza la red de compromisos en una familia extendida mientras cumplía con su trabajo.  Ahora entiendes la idea?

Mi esposo solía tener un grupo de estudio donde todas éramos mujeres (10!).  Un día al finalizar un curso se organizó un desayuno para celebrar.  Estuvimos desde las 9 de la mañana hasta casi el mediodía, y se podría decir que yo la pasé muy bien.  Al salir de la reunión, recuerdo que me pareció graciosa la cara que tenía mi esposo.  Cuando le pregunté en qué estaba pensando, me miró perplejo y dijo: “Cómo no te duele la cabeza?  Estuve tres horas sentado observando cómo ustedes conversaban (es verdad, el pobre no dijo ni una palabra en todo el tiempo) y no le encontré lógica a nada de lo que decían… ¡todas hablaban al mismo tiempo!  ¿Cómo puedes manejar 5 conversaciones distintas con diferentes personas al mismo tiempo?.  Después de esa experiencia “cercana” con el cerebro femenino, nunca más volvió a desestimar en lo que yo estoy pensando en determinado momento.

Pero bien, ya hemos ilustrado cómo la mujer maneja todos sus pensamientos, y esto ciertamente trae muchas dificultades en la relación cuando la mujer está abrumada con muchas cosas.  ¿Qué puede hacer el esposo para ayudar? Todas las ramificaciones que pueden tener estas conexiones internas explican…

– Por qué parece preocupada por “pequeñas cosas”… aun cuando le digas que las pase por alto.

– Por qué parece que ha estado dando vueltas alrededor de una discusión…

– Por qué puede estar demasiado cansada o disgustada para tener relaciones sexuales.

Bien, he aquí algunas estrategias:

1. Reconsidera tus suposiciones en cuanto a la manera en que ella piensa.  Talvez no esté tratando de fastidiarte al querer hablar de catorce asuntos en cuanto traspasas la puerta después del trabajo.  Si saca a relucir viejas heridas, es probable que no se esté aferrando a esa ofensa, sino que en verdad esté tratando de procesarla a fin de resolverla, cerrar la ventana y olvidarse del asunto.  Puedes ayudarla a procesar conversando de manera exhaustiva y escuchando.  Si eres listo, pregúntale cómo fue su día mucho antes de la hora de irse a la cama!

2. Date cuenta de que quizá tú no seas el problema, aunque te veas afectado por el mismo.

3. Sé su héroe y ayúdala a eliminar esas ventanas dolorosas o que la distraen para que no sigan entrometiéndose.  Tú puedes tener un papel importante en resolver estas cosas.  Comprende lo inútil que es decirle “no pienses en eso”, y más bien escúchala y ayúdala a cerrar esas ventanas.  Incluso toma alguna acción para poder hacerlo (revisar que los niños estén bien, chequear la pizza en el horno, conversar con ella sobre posibles ideas para la transacción comercial?)

En otras palabras, sé uno de los pocos héroes orgullosos y que están enterados de cómo son las cosas.

Próximo artículo: “Glándula de seguridad”

El sexo es sagrado

William Kirk Kilpratick, en Psychological  Seduction (Seducción psicológica) presenta algunas ideas muy valiosas acerca de la sexualidad en la cultura actual.

Si uno dice hoy día que el sexo es sagrado, corre el peligro de ser ridiculizado.  Esto se debe a que la sociedad ha tenido mucho éxito en profanarlo.  Si alguien raptara a una princesa, la vistiera de andrajos y le diera golpes en la cabeza hasta entorpecer su habla, y después dijera a sus colegas rufianes que esta mujer era una princesa, lo más seguro es que no le crean.

Nuestra sociedad se encuentra en una sitaución similar respecto al amor sexual.  Nos resulta difícil creer que algo que se practica con tanta bajeza  en los lugares más viles también pueda hallarse en los más venerables.  Debido a la condición tan común, vulgar y disponible a cualquiera por cualquier precio y hasta sin precio a que se ha rebajado el sexo, no sorprende que prevalezca el dictamen médico y psicológico:  El sexo no es sagrado en absoluto.  Por el contrario, es algo natural, un proceso biológico más entre muchos otros.  Por eso, comamos y bebamos, durmamos y tengamos sexo con tal de mantenernos saludables.

A no ser que usted entienda que el cristianismo considera el amor sexual como algo sagrado, nunca entenderá por qué insiste en que el sexo se sujete a exclusiones y restricciones específicas, al igual que todas las demás cosas sagradas.  La noción cristiana no es que el sexo sea malo.  Por el contrario, es demasiado bueno y sublime para ser rebajado a lo común.  Al igual que todas las demás cosas sublimes, merece ser protegido por límites y reglas objetivas que las emociones caprichosas del momento no pueden alterar.  La postura cristiana es muy clara al respecto: El amor sexual es demasiado importante para ser dejado a la espontaneidad.  La corrección y el decoro de la conducta sexual no dependen de la intensidad de los sentimientos, sino del siguiente criterio objetivo:  ¿Ya hicimos un voto solenme de fidelidad a una persona?  No podría ser de ningún otro modo.

Tomado de “Después de la boda” de H. Norman Wright

Criterio de elección

No hay que elegir por esposa sino a la mujer que uno elegiría por amigo si fuera hombre.

Joseph Joubert

 

¿Será posible ser más pesimista?

De todo hay en la viña del Señor, y por supuesto aquellos que piensan que el fracaso ya está dado incluso antes de comenzar… da pena, eh?

Piloto Automático

Hay períodos en nuestra vida en que, teniendo que regirnos a una rutina diaria establecida, pasamos los días como sonámbulos, cumpliendo con las tareas diarias una y otra vez sin pensar en ellas, y cuando nos damos cuenta ya han pasado semanas, meses y a veces hasta años!

Esto es lo que yo llamo “piloto automático”.  Hacemos lo que tenemos que hacer, cumplimos con quien tenemos que cumplir, y es como si nuestro cerebro estuviera trabajando sólo con la porción necesaria para todo ello, y el resto está en el limbo.  ¿Les ha sucedido algo así?  Estoy segura que todos alguna vez hemos pasado por un período en piloto automático.  Lo más triste es que los aspectos de nuestra vida que más sufren durante estos períodos semi-inconscientes son justamente todas aquellas cosas que le dan “vida” a nuestra vida… valga la redundancia.

Nos olvidamos del curso en esa técnica de manualidades que tanto nos apasiona… nos olvidamos que queríamos leer un libro de un autor que parece prometedor… nos olvidamos de planificar ese fin de semana en un lugar que nos recomendaron hace tiempo… nos olvidamos que queríamos experimentar con una receta que ya le está cayendo polvo en un cajón olvidado de la cocina… y lo más importante, nos olvidamos de seguir cultivando nuestras relaciones con amigos, con nuestros hijos, nuestro cónyuge.

Estoy segura de que muchos matrimonios también pasan por períodos en piloto automático, pero como en cualquier avión, el piloto y el copiloto en algún momento tienen que tomar el mando de la nave para poder aterrizar.  Pero, así mismo como con un avión, hay que tomar las riendas de la relación antes de que se “acabe la gasolina” y nos veamos cayendo en picada hacia un desastre matrimonial.

Una de las cosas que me apasiona y que le dan “vida” a mi vida, es escribir en este blog.  Gracias a Dios el piloto de mi avión matrimonial estuvo todo el tiempo con las manos en el volante y los ojos bien puestos en los controles (¡gracias amore!), y ahora, con los pies en la tierra, tengo muchas ganas de hacer muchas cosas que me he perdido de hacer en todo este tiempo.  ¡Han pasado meses!  Por lo pronto, tenemos una buena noticia, estamos ya con nuestro propio dominio:

http://www.matrimonioquefunciona.com

Pronto estaremos continuando con las series de artículos que se han quedado incompletas, y por supuesto tengo bajo la manga un arsenal de cosas nuevas que compartir.

Pero me gustaría escuchar de ustedes…¿qué les interesaría ver en esta página?  Hay muchos temas que se pueden desarrollar, y me gustaría saber sus inquietudes.  Así que ¡adelante!  Sigamos luchando para hacer que nuestro matrimonio realmente funcione.  ¿Están conmigo?