Dos son compañía, tres son multitud

Hace un par de días en el periódico local leí un artículo bastante extenso sobre una nueva modalidad de fiestas que llegaron a esta ciudad: las fiestas swinger.

Este término se lo utiliza para denominar a aquellas fiestas en las cuales asisten parejas que están dispuestas a tener sexo en público con otras parejas. El artículo hablaba de que los organizadores habían invitado aproximadamente 10 parejas, y después de conocerse un poco, romper el hielo y unos cuantos tragos, las parejas hicieron uso de los condones de cortesía que los organizadores habían colocado como centros de mesa alrededor del salón donde se realizó el evento. Ese es un nuevo concepto de “etiqueta” para mi.

No podía salir de mi asombro al leer que se realizarán estas fiestas una vez al mes, pues la primera fue todo un éxito. Hasta una sicóloga, como poniéndole un sello de seriedad al asunto, dijo que esta práctica “no es infidelidad” ya que los dos miembros de la pareja están de acuerdo.

Finalmente, la organizadora del evento manifestó que las parejas que asisten a dichos eventos quieren salir de la rutina en su vida sexual y añadirle algo diferente y excitante, y que el estilo swinger es una buena alternativa para hacerlo “inofensivamente” sin recurrir a las aventuras extra maritales. Qué considerada.

Creo que es obvio que no estoy en absoluto de acuerdo con esta práctica. Pero en vez de argumentar que esta gente es depravada, que no tienen valores morales y no respetan la santidad del matrimonio, que Dios no aprueba esto y etc etc etc (que sí lo pienso, cabe recalcar), más bien quisiera apelar al sentido común y presentar un par de puntos a considerar por aquellas personas que se sienten atraídas por este estilo de vida.

De más está decir que el sexo no es bueno… es fantástico! No hay comparación para la sensación de compartir al nivel más íntimo posible con otro ser humano, ni qué decir de compartirlo con la persona que hemos escogido para que nos acompañe en el camino de la vida. Y sí, entiendo que la idea de experimentar con algo nuevo en este campo puede ser muy tentador, incluso excitante, pero lo que me preocupa no es el durante del evento descrito, sino el después. Talvez pueda predecir algunos pensamientos y sentimientos que podrían surgir tanto en el hombre como en la mujer, después de haber participado en uno de estos eventos swinger.

Una de las necesidades más profundas de la mujer es sentirse amada y apreciada en forma exclusiva por su pareja. Aunque una mujer lo apruebe y participe con entusiasmo, no podrá evitar preguntarse si su esposo encontró más satisfacción en esta o aquella mujer con la que estuvo en la fiesta. No podrá evitar compararse. Pronto estas inseguridades causarán que ella pierda confianza en él, y pierda valor propio. De por si sólo este factor da pie para un desastre sicológico. De nuevo, de nada sirve que ella haya estado de acuerdo, incluso si quisiera repetir la experiencia. Pronto las consecuencias se presentarían.

Sabemos que el hombre es visual, y después de la sobrecarga de adrenalina y excitación de compartir con otras mujeres, le quedará en su mente grabadas estas imágenes de manera indeleble; imágenes que reaparecerán con frecuencia involuntariamente, e incluso durante el acto sexual “normal” (es decir en casa, en cama, con su esposa). Tendrá tendencia, así como con la pornografía, a querer cada vez más, y ya su esposa no lo satisfará.

Solamente de estos dos puntos ya podemos predecir el resultado: un matrimonio destruído.

No podemos ignorar la ley de la siembra y la cosecha. El niño que come mucho dulce y no se lava los dientes tendrá caries. El que no hace las tareas tendrá mala nota en la escuela. El que no trabaja no tiene para comer.

El que decide ignorar la ley eterna de que el matrimonio es una cosa de dos, que se disfruta entre dos y que sólo es gratificante y exitoso si se lo cultiva y se lo cuida entre dos por toda la vida, tendrá que aceptar las consecuencias.

Bien lo dice el dicho, dos son compañía, tres son multitud.

5 pensamientos en “Dos son compañía, tres son multitud

  1. Mi queriada hermana Cris:
    Es reconfortante saber que existen mujeres como tú que pueden hablar de estos tópicos ya que para muchas damas, esposas es un tabú, y rehuyen el tema y se dejan llevar por las fantasías dañinas y egoístas de muchos “varones”, “esposos”, ya que de varón y esposo no tienen NADA. Porque irrespetar a sus parejas de esa manera, y así mismos deja entender claramente la tan baja autoestima que tienen. Sería muy interesante que tomen las esposas muy en serio este tipo de problemas, ya que un altísimo porcentaje de parejas tienen problemas por causa de sus ingresos de dinero y por causas de tipo sexual dentro del matrimonio. Espero que sigas adelante con tus artículos que son sumamente reconfortantes y nos hacen tener una clara visión de las responsabilidades que tenemos con nuestros cónyuges.

    CAJUVA

  2. Justamente hay que hablar de todas estas cosas y no quedarse callados, y ver las cosas como son, no como aparentan ser (inofensivas y excitantes). Gracias por tus palabras, me motivan a seguir adelante. Saludos!

  3. Cris:
    Los valores morales no tienen sexo. La degeneración tampoco. Qué pobre concepto tiene Cajuva de todos los hombres en general, por unos cuantos que necesitan, al fin y al cabo, de un igual número de mujeres que aceptan realizar esos actos sexuales depravados.
    Es evidente que ni en esos Swingers ni en Cajuva hay amor por los demás y sus palabras y acciones solo traducen un inmenso egoismo personal que más vale que quede reducido a esos grupos.
    El amor en una pareja es otra cosa. El amor es un sentimiento sublime. El amor no es sexo, aun cuando de él se complementa y se exige ese sexo en forma de pareja que, para eso sí, debe ser egoista.
    El feminismo como el machismo, son lacras de nuestra sociedad. La mujer más feminista debería ser aquella que fuera más femenina, más preocupada por realizarse sirviendo a los demás, igual que aquel que presume de hombría.
    Alberto Pineda.

  4. Ayer y hoy me he dado a la tarea de ver tus blogs y dar mi puntos de vista.

    Con respecto a las llamas fiestas swinger, estas orgias lo unico que dejan son enfermedades, y me hace gracia o mas bien lastima que los profesionales tengan que caer tan bajo para dar un visto bueno a estas orgias y me refiero a la siciologa que dijo ” Si la pareja esta deacuerdo no hay problema” es cansado estar escuchando esto de los supuestos profesionales que por unas monedas dan el visto bueno a cosas que no tienen sentido,
    Que bajo caen por unas monedas seguro estan en la ruina!!!

    Saludos

    • Yo más bien pienso que son personas que, basándose en toda la teoría que les han enseñado, justifican el comportamiento armando conjeturas sicológicas para aprobar una desviación. No creo sinceramente que haya una persona que, habiendo probado ese mundo, diga que tuvo paz, tranquilidad, seguridad y verdadero amor…

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