Nueve pruebas para el matrimonio: La prueba de la verdad

Continuación del artículo: “Nueve pruebas para el matrimonio: La prueba de la aritmética bíblica”

Esta es la quinta prueba. Este ser humano aparentemente perfecto, es capaz de cumplir sus promesas? Decir la verdad es un ladrillo fundamental para la edificación de una relación exitosa. Sugiero que emplee esta simple herramienta para medir esta cualidad en un cónyuge potencial: si dice que va a hacer algo, puedo darlo por hecho… o es sólo a su conveniencia? Esto le dará una percepción de su integridad y sinceridad.

Del mercado público en el mundo antiguo recibimos una ilustración poderosa. La palabra “sincera” en latín es una combinación de otras dos palabras: sin cera. Cuando un artesano fabricaba un envase de barro, lo cocinaba en un horno para endurecerlo. El proceso de calentar el barro a veces ocasionaba una grieta delgada como un pelo en el envase, invisible para el observador casual. Cuando se pintaba el envase, la grieta se hacía visible y el precio se reducía. Así que el artesano sin escrúpulos cubría la grieta con cera, haciendo difícil el detectarla. Sin embargo, a la luz del sol, un consumidor cuidadoso podía ver que el envase tenía un defecto, una grieta, que más tarde ocasionaría que se rompiera.

A nivel más elemental, el matrimonio es una promesa. Es sincera: no tiene cera. Sin rellenos ni excusas. La realidad. La verdad. El matrimonio es un pacto de confianza entre dos personas. El voto tradicional de una boda declara: “Empeño mi palabra”. Empeñar es un acto de fidelidad, devoción y sinceridad. Lo opuesto es la insinceridad. La Biblia enseña que al que es fiel en las cosas pequeñas se le pueden confiar las cosas grandes.

Cásate con alguien que te ama lo suficiente para decirte la verdad todo el tiempo, en las cosas grandes y pequeñas. Cásate con alguien que se preocupa más de la luz del sol que de la cera.

Thornton Wilder tiene una palabra acerca de esto en su obra The Skin of Our Teeth. Su personaje, la señora Antrobus, le dice a su rebelde esposo: “No me casé contigo porque eras perfecto. Ni siquiera me casé contigo porque te amaba. Me casé contigo porque me hiciste una promesa. Esa promesa compensaba tus faltas. Y la promesa que yo te hice compensaba las mías. Dos personas imperfectas se casaron y fue la promesa la que hizo el matrimonio.”

Próximo artículo: “Nueve pruebas para el matrimonio: La prueba del embarazo prematrimonial”

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