Plan 100%

Los contratos de negocios funcionan con cláusulas en las cuales una parte negociante hace el 50% del trabajo y la otra parte el otro 50%. Es totalmente lógico entonces que si uno de los dos no cumple con su parte, el otro no está obligado a cumplir con la suya, y por lo tanto se da lo que se llama la “disolución del contrato”. Esto está muy bien en el ámbito comercial, pero vemos que cada vez más tenemos esta tendencia en el campo matrimonial. Basamos nuestra participación activa de acuerdo al cumplimiento de lo que nosotros consideramos es la parte de nuestro cónyuge. El trabaja por la relación, entonces yo también lo hago. Basamos la relación en el desempeño y los méritos. Eso cansa a cualquiera, especialmente cuando vemos que nuestro cónyuge no está tan empeñado en cumplir con su parte. Considere el plan 100%: yo primero hago lo posible por satisfacer las necesidades de mi cónyuge sin considerar si lo merece o no. No sólo lo sorprenderá, sino que más temprano que tarde él también estará haciendo lo posible por satisfacer sus necesidades.

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