La ansiedad en el corazón del hombre lo deprime, mas la buena palabra lo alegra

La Biblia está llena de principios aplicables a nuestro matrimonio. En el libro de Proverbios, capítulo 12, versículo 25 encontramos uno que es muy fácil de poner en práctica, y que sin embargo olvidamos hacerlo. Seamos la primera persona en alentar a nuestro cónyuge. Qué bien se siente cuando nos sentimos abatidos por algún problema y alguien está a nuestro lado con palabras que confortan nuestro corazón. Todos lo necesitamos. Imagine lo que sería un equipo de fútbol sin barra que lo aliente. O sin porristas. No suena muy divertido, no? Eso sí, la sinceridad debe ser un ingrediente esencial, sino caeremos en la adulación. Así que no es mala idea convertirse en la porrista personal del cónyuge y hacerle barra cuando necesite aliento. Eso es garantía de un partido más ganado para el matrimonio.

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