Se puede recrear el amor?

Cuantas veces he escuchado, visto o leído a alguien decir “ya se acabó el amor, no hay nada que hacer. Lo mejor es separarme”. Esta es la excusa número uno para considerar el divorcio, sean cuales sean las causas que provocaron que este sentimiento se acabe para la pareja. Lo cierto es que cuando sentimos esas “mariposas” en el estómago estamos altamente motivados para hacer un esfuerzo por llevarnos bien y mantener la relación en buenas condiciones; lo contrario también resulta verdadero, si miramos a nuestro cónyuge y no sentimos nada, es difícil querer hacer algo por restaurar la relación. Es más fácil tirar la toalla y hacer maletas.
Mucho se ha escrito sobre el amor. Ese escurridizo ente que se posa sobre nuestro hombro y nos hace sentir que somos dueños del mundo, pero que al instante menos esperado levanta su vuelo y nos deja sintiéndonos como un trapo sucio. Será que inevitablemente estamos a merced de sus caprichos? Habrá alguna manera de mantener el amor vivo sin tener que recurrir a las telenovelas o a las películas de Disney?
Sí que la hay. Una pareja de buena voluntad puede recrear ese sentimiento, sea cual fuere la situación de su relación. Iremos escribiendo al respecto en la sección Matrimonio, después de la serie Descifrando el código interno de mi esposo. Hasta entonces, cómo crees tu que alguien puede enamorarse de su cónyuge de nuevo como la primera vez? Espero tus comentarios…

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Una dedicación admirable

Hace unos días atrás un señor que trabajaba en la iglesia donde me congrego se retiró. Fue muy emotivo pues había servido como guarda-templo durante más de 30 años, y se había ganado el cariño y el respeto de todos.
Pero lo que más conmovió a la congregación fue el motivo de su retiro. Durante los últimos 7 años su esposa ha estado postrada en cama debido al Alzheimer. Ella perdió toda noción de la realidad, y no solo eso, la enfermedad la dejó paralizada casi completamente. El y los hijos se hacían cargo de bañarla, alimentarla, y de estar pendiente de ella. Ahora había decidido retirarse para poder dedicarse por completo al cuidado de su esposa ya que sus hijos son adultos y habían comenzado a formar sus propios hogares.
Humildemente, con los ojos llenos de lágrimas, dijo a la congregación: “Sólo estoy cumpliendo con lo que El Señor me mandó, que amara a mi esposa como Cristo amó a la Iglesia. Lo único que estoy haciendo es cuidar de un angelito”.
Ella olvidó hace mucho tiempo quien es él. Pero él sabe perfectamente quien es ella, la mujer a la cual prometió amar hasta que la muerte los separe, y lo hará, no importa el sacrificio, hasta el fin.

El sexo es una función del cuerpo, hacer el amor es una función del alma

Mi esposo me respondió esto cuando le pregunté la diferencia. Vaya si se inspiró! No podía dejar pasar esta frase al olvido. Y es que tener sexo nos deja vacíos si no lo utilizamos como un ingrediente para crear la intimidad emocional que debe existir y crecer en toda pareja. Por eso el sexo está reservado para el matrimonio (digan lo que digan los movimientos liberales) justamente porque es algo que está diseñado para enriquecer la intimidad y servir de expresión suprema del amor y compromiso que dos personas se profesan. Tener sexo solo por el sexo es como querer conocer el Gran Cañón y conformarse con una postal, no nos aproxima ni remotamente a la experiencia completa. Así que el sexo no es un fin, es un medio. El medio más maravilloso que Dios creó para que una pareja se demuestre el amor que El derrama sobre ambos.

Mi héroe

Continuación del artículo “No te lo mereces”
Si hay algo que he aprendido bien, es que no hay que subestimar la sabiduría popular. Hay que saber discernir por supuesto; saber leer entre líneas y extraer la verdad detrás de la letra. Ya habíamos hablado del respeto y lo importante que es para nuestro esposo. Ese es el lenguaje que él identifica como amor, y como con todo idioma, tenemos que practicarlo diariamente para enviar el mensaje deseado a nuestro cónyuge. Pero el pedacito de sabiduría popular que analizaremos hoy no tiene que ver con el mensaje que ellos necesitan recibir de nosotras, sino de un mensaje que él cree estar recibiendo de todo el que le rodea.

Me refiero a eso de que “el ego masculino es frágil”. Esto oculta un hecho que para muchas de nosotras es desconocido. El hombre lucha con un sensación de inseguridad que está arraigada muy adentro de ellos. Incluso los que parecen ser más seguros de sí mismos tienen el temor de parecer inadecuados, o como la autora del libro decía, “impostores”. Todo el tiempo se sienten observados, evaluados y juzgados. He ahí la raíz de la competitividad masculina, ya que para compensar muchos se esfuerzan por tener éxito en el trabajo y los negocios. En otras palabras, se sienten bajo el continuo escrutinio público como trabajadores, como esposos, como padres.

Meditando en esto, de repente me di cuenta del cansancio emocional que mi esposo debe sentir con toda esa presión! Para nosotras el mostrarnos vulnerables no es señal de debilidad, mas bien lo entendemos como una invitación a la empatía, ayuda y cooperación. Para ellos, esto significa tener que enfrentar la posibilidad de que “no son suficientemente buenos”. No es machismo ni arrogancia, es el genuino deseo de estar a la altura de las expectativas de las personas que ellos aprecian.

Pero entonces dónde entro yo? Yo tengo una tarea que me ha sido asignada como su compañera de vida, y esta es la de darle afirmación a mi esposo. Esta presión que siente el hombre causa, como había mencionado, un cansancio emocional. Pero es cuando llega a casa y encuentra una esposa que le deja en claro que se siente amada, contenta y que lo respeta, que él puede respirar tranquilo y sentir que está “haciendo las cosas bien”. Pero desgraciadamente muchas veces esto no ocurre así. El llega a casa y encuentra una mujer que se queja, lo critica o se muestra infeliz. Esto puede ser devastador para él. Y es verdad, podría encontrar miles de excusas para quejarme, nadie es perfecto, pero estoy hablando aquí del honesto deseo que él tiene de querer ser un buen esposo para mí. Piénsalo, todo el esfuerzo que tu esposo hace es porque quiere hacerte feliz…medita en ello, no hace esto una diferencia?

Esto es crítico para un hombre. Ellos necesitan afirmación. Y se sentirán atraídos hacia el lugar y las personas que se la den. Por eso vemos tantos casos en que el ejecutivo respetado y admirado llega a casa y se siente miserable…las consecuencias? Busca afirmación en otro lado, y muchas veces la encuentra en otra mujer. Es duro, pero cierto.

Tenemos una gran oportunidad y la responsabilidad de entender las debilidades y temores de nuestro cónyuge, y aún así amarlos y apoyarlos. Nuestro apoyo y aceptación los envía en el camino de llegar a ser los hombres que Dios quiere que sean. Yo no estoy ciega, claramente me doy cuenta de que mi esposo no es perfecto, pero aún así él sabe que yo creo que él puede cazar dragones (o matar arañas que para mí es casi lo mismo). El sabe que yo veo la intención de su corazón, y al fin y al cabo, es eso lo que Dios ve también, y es lo más importante. Por eso él es, como dice el título de este artículo, mi héroe.

Próximo artículo: “El protector”

Renuncie al control

Algunos individuos nunca parecen entender el mensaje acerca del control. Saben que no pueden controlar todas las cosas pero no dejan de intentarlo. Por qué? Se sienten obligados a estar en control de cada aspecto de su vida. Empujan, halan, persuaden, manipulan y retienen. Sí, quedarse callado y aislarse de los demás son mecanismos que muchos utilizan para controlar a sus semejantes. Qué motiva ese estilo de vida tan obsesivo?
El control es un camuflaje del temor. Quién quiere estar atemorizado o siquiera admitir que tiene miedo? Yo no, y usted tampoco. El temor nos hace sentir vulnerables. Creemos que si otros supieran que tenemos temor, se aprovecharían de nosotros por todos los medios. En consecuencia, hacemos todo lo contrario y escondemos nuestros temores con acciones ofensivas.
El control sirve para cubrir las inseguridades. Un esposo o esposa que es seguro no siempre necesita estar en control. Puede ceder el paso a otros, pedir su consejo y sentirse a gusto si es otro el que dirige. En cambio, si somos inseguros hacemos hasta lo impensable para controlar todo y a todos. Si somos inseguros hay un vacío en nuestro interior y somos como un balde con un hueco. Nunca nos llenamos lo suficiente y el control se convierte en una adicción.
El control encubre un bajo amor propio. Si no nos sentimos bien con nosotros mismos porque creemos que somos indignos o que nos falta algo, no queremos que nuestro cónyuge se entere de ello. Podemos incluso culparlos de contribuir a crear nuestro problema, así que nos sobreponemos a este problema de autoestima mediante el control inclemente de ellos para que paguen por nuestra miseria. Por supuesto, solo nos engañamos porque el control nunca satisface y jamás resuelve el problema, sino que lo perpetúa. El control nunca acerca a las personas, sino que hace que se alejen.
Renuncie al control. Irónicamente el mostrarnos ante nuestro cónyuge con todas nuestras debilidades y temores nos acercará más a él. Entreguen las riendas de su vida a Dios y decidan apoyarse mutuamente en vez de querer controlarse. Verá cómo mejora su relación.

Tomado del libro Después de la Boda de Norman Wright

Vocabulario restringido

A nivel profesional y social en general es recomendable poseer un amplio vocabulario. En el ámbito matrimonial sin embargo hay una palabra en particular que debe ser borrada completamente del diccionario conyugal, y es el divorcio. Muchas parejas cuando se casan incluyen, muchas veces sin saberlo, una cláusula en su contrato matrimonial que dice : “Hasta que el amor se acabe”, o “Hasta que ya no me hagas feliz”, o incluso “Hasta que me aburra”. Basta echar un vistazo a las estadísticas de divorcio a nivel mundial y nos daremos cuenta de cuántas veces es utilizada esta “cláusula de escape”. Pero lo que realmente hace un matrimonio sólido es saber que mi cónyuge no se irá a ninguna parte, no importa cuanto llueva, truene o relampaguee (o cuantas pataletas tenga que aguantarme). Es precisamente el saber que mi cónyuge decidió firmemente no dejar una puerta trasera abierta por si las cosas no andan sobre ruedas. Cuando los dos deciden erradicar la palabra divorcio de su vocabulario, cuando deciden unánimemente que el divorcio no será una opción para ellos, un milagro ocurre: los dos estarán dispuestos a trabajar en su relación y hacerla funcionar, sin importar el tiempo o el esfuerzo que tome. Al final del camino, es justamente el haber pasado por las tormentas de la vida lo que hará que su unión sea más fuerte. No significa encerrarse en una prisión y tirar la llave, es unir sus manos y caminar juntos, y estar seguro que habrá alguien que nos sostendrá cuando tropecemos con las piedras de la vida.

Pueden hacer que funcione

Recuerden el día atareado e histórico en el que ustedes se casaron. Piénsenlo unos minutos y reconstruyan la escena, la hora exacta, el estado del tiempo, lo que comieron (y cuánto), así como los detalles de la recepción. Qué recuerdan de los votos matrimoniales? Si son como muchas parejas, recordarán por lo menos palabras muy simples como “sí, prometo” o un simple “sí” como respuesta a las promesas de su matrimonio. Algunas parejas cumplen ese “sí” pero otras no.

El matrimonio puede ser difícil en ciertas ocasiones. Comenzamos con grandes esperanzas y expectativas, pero si algunas de estas no se materializan el desánimo y la desilusión pueden invadir la relación. Esto recude la energía que necesitamos para trabajar en el mejoramiento de nuestro matrimonio, como si dejáramos encendidas las luces y la batería del automóvil se desgastara poco a poco hasta quedar inservible para encender el motor.

Usted podría pensar a veces: “No tengo la energía necesaria para realizar un esfuerzo tan grande”. Sabe qué? Es cierto, nunca la tendrá y esto es un hecho irremediable. No podemos lograrlo en nuestras propias fuerzas, pero podemos hacerlo con la fortaleza de Jesucristo. El nos da el poder para perseverar. Puede ser que en el matrimonio sea donde más necesitamos del poder y la presencia de Dios que en cualquier otra relación.

Todos saben que el matrimonio puede ser difícil. Por eso obtendrán un testimonio poderoso de su gracias si permiten que Dios haga el suyo un matrimonio dinámico y amoroso. Tal vez conozcan parejas en el trabajo o en la iglesia que luchan con su relación. Por qué no les muestran cómo se hace y les señalan el camino a la única fuente inagotable de poder?