Pequeños detalles

La intimidad conyugal se construye día a día, con pequeños detalles. No es necesario gastar dinero en una gran cena en un restaurante de lujo con vista panorámica de la ciudad para hacerlo, pues al final son las cosas pequeñas las que se quedan en nuestra memoria y nuestro corazón para siempre.
Mi esposo es Ingeniero en Sistemas, profesión que, aunque no ejerce a tiempo completo por su trabajo ministerial, le apasiona. Tiene en casa cuanto chéchere tecnológico se le atraviesa para programar, probar, reinstalar y desarmar. Por supuesto para mí esto tiene una ventaja, pues no tengo que estarme preocupando de virus, errores en el sistema de mi computadora ni cosas por el estilo. Pero la pobre compu no se libra de caer en sus manos “experimentadoras” de vez en cuando. Ya con él me he cambiado de sistema operativo, y he pasado por algunos programas para “probar con cual me quedo”. En otras palabras soy su conejillo de indias favorito =)
Justo hoy probé un nuevo ambiente gráfico, que me gustó mucho y decidí quedarme con él (por ahora por lo menos!), y después de un rato cuando vi el protector de pantalla, este decía así: “El que encuentra esposa, halla bendición. Dios te bendiga, mi Amor”. Qué emoción! Justo en el clavo, y con un detalle tan “pequeño”. El sabe que necesito escucharlo, y se toma el tiempo para idear maneras de que yo reciba su mensaje de amor a menudo.
Sabe lo que su cónyuge necesita? La mejor manera de saberlo es preguntándole directamente. Averigüe qué le deletrea amor a su pareja, y preocúpese por los detalles. No necesita poner una valla publicitaria en la luna para conseguir que su mensaje llegue. Sea creativo!