El desafío de amor – Día 38

Piensa qué le gustaría a tu cónyuge, si fuera posible. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos (sino todos) hasta donde puedas..

El desafío de amor – Día 37

Pregúntale  a  tu  cónyuge  si  pueden  comenzar  a  orar  juntos,  deciden  cuál  es  el  mejor  momento para  hacerlo,  ya  sea  por  la  mañana,  a  la  hora  de  almorzar  o  antes  de  irse  a  dormir.  Usen  este tiempo para confiarle al Señor las inquietudes, los desacuerdos y las necesidades. No olviden darle gracias por su provisión y sus bendiciones. Aun si tu cónyuge se niega a hacerlo, decide pasar este momento diario en oración a solas.  Piensa qué le gustaría a tu cónyuge, si fuera posible. Ponlo en oración y comienza a trazar un plan para cumplir algunos de sus deseos (sino todos) hasta donde puedas..

El desafío de amor – Día 36

Toma el compromiso de leer la Biblia todos los días. Consigue un libro e meditaciones o algún otro recurso que te sirva como orientación. Si tu cónyuge está dispuesto, pregúntale si quiere comprometerse a leer la Biblia contigo a diario. Comienza a rendir cada área de tu vida a la guía de la Palabra de Dios y construir sobre la roca.

El desafío de amor – Día 35

Busca un mentor para tu matrimonio: Un buen cristiano que sea sincero y amoroso contigo. Si te parece que es necesaria la terapia, da el primer paso y concierta una cita. Durante este proceso pídele a Dios que dirija tus decisiones y te de discernimiento.

El desafío de amor – Día 34

Busca un ejemplo específico y reciente de cuando tu cónyuge haya demostrado el carácter cristiano de una manera evidente. En algún momento del día elógialo por esto.

El desafío de amor – Día 33

Reconoce que tu cónyuge es esencial para tu éxito en el futuro. Hoy mismo déjale saber que deseas incluirlo en tus próximas decisiones, y que necesitas su opinión y su consejo. Si en el pasado has ignorado sus aportes, admite tu descuido y pídele que te perdone.

El desafío de amor – Día 32

Si es posible, intenta hoy iniciar la relación sexual con tu cónyuge. Hazlo de una manera que honre lo que tu cónyuge te haya dicho (o te haya dado a entender) con respecto a lo que necesita de ti en el área sexual. Pídele a Dios que los dos puedan disfrutarlo y que se transforme en un camino hacia una mayor intimidad.