Continuación del artículo: “Nueve pruebas para el matrimonio: La prueba de la verdad”
Esta es la sexta prueba de la serie. Si necesitas hacerte una prueba de embarazo antes del matrimonio, ya has depositado demasiado énfasis en el aspecto sexual de tu relación. Si el embarazo es una preocupación antes de que digas “lo prometo”, creo que la infidelidad matrimonial será una preocupación después de que lo digas. Si la disciplina en el aspecto de la conducta sexual es un problema principal ahora, qué traerá disciplina más tarde en la relación?
Muchas parejas que tienen conflictos con relaciones extramaritales, al preguntarles su nivel de actividad sexual antes del matrimonio, dicen “bueno, sí, nos excedimos mucho antes de casarnos, pero nos imaginábamos que en el matrimonio sería diferente porque uno puede tener relaciones sexuales cada vez que quiere”. Esto no es real. En el matrimonio no se tiene sexo cuando se quiere, sino pregúntale a cualquier pareja casada. Al marido le toca esperar cuando la esposa está en su ciclo menstrual, a veces durante todo el embarazo y la lactancia. Ni qué decir cuando la pareja se ve afectada por el cansancio, los niños, el trabajo, viajes, etc.
Después del matrimonio, los apetitos sexuales continúan, pero sin ningún aumento en la disciplina, la integridad y el control necesarios.
A menudo me he preguntado por qué la teología y la biología parecen contradecirse. Dios dice NO en el momento exacto que nuestros cuerpos dicen HAZLO. Se confundió Dios en el proceso de la creación? Creo que Dios quiere que aprendamos control y disciplina. Tenemos que aprender esto en otros aspectos como coordinar y disciplinar los músculos que están creciendo cuando somos niños. Por qué no las hormonas? Quizá Dios sabe lo que está haciendo, después de todo!
Dios creó las relaciones sexuales y las creó como algo bueno. “Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó. Y los bendijo Dios, y les dijo: Fructificad y multiplicaos; llenad la tierra y sojuzgadla…Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. Y estaban ambos desnudos, Adán y su mujer, y no se avergonzaban” (Génesis 1:27-28; 2:24-25)
Los seres humanos fueron diseñados para ser criaturas sexuales. Nuestros cuerpos son la obra de arte de Dios, y más que eso, nuestra sexualidad es un buen regalo de Dios. Imagínate la expresión en el rostro de Adán cuando Dios dijo: “Oye, Adán, ven acá. Anoche se me ocurrió una gran idea, creo que te va a gustar!”, y Adán vio por primera vez a Eva. La respuesta de Adán fue:”Esto es ahora hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Génesis 2:23). Si lees entre líneas, Adán está diciendo gracias.
Aún más, Dios diseñó la expresión sexual para que sea exclusiva y permanente. El séptimo mandamiento está escrito en forma negativa, pero es un positivo poderoso: “No cometerás adulterio”. Por qué no? Porque Dios creó la expresión sexual para que fuera exclusiva, permanente y comprometida. Por qué? Porque la expresión sexual apropiada requiere los niveles más profundos de confianza e intimidad humanas. Por qué? Porque Dios quiere que la expresión sexual sea profunda, íntima, gozosa y deliciosa. Y todo eso requiere compromiso.
Dios nos diseñó como seres sexuales y El desea que la expresión sexual tenga lugar en un contexto específico: el matrimonio. El matrimonio es el medio ambiente escogido por Dios en el cual el amor puede crecer hasta su máxima fructificación. El matrimonio es el medio que Dios nos ha dado para nutrir este amor santo y esa es la razón por la que Dios quiere que el matrimonio sea el único medio ambiente para la expresión sexual. El acto sexual fue creado para expresar la integridad del amor de la pareja. La expresión sexual fuera del matrimonio degrada el medio ambiente que Dios ha dado para el desarrollo del amor. Y así como la contaminación puede destruir el medio ambiente en la naturaleza, también la contaminación de la infidelidad sexual destruye el medio ambiente del matrimonio.
Si estás sexualmente activo en tu relación romántica, retrocede y abstente durante treinta días. Después hablen acerca de su relación. Si no pueden abstenerse de la relación sexual, creo que tu matrimonio se encaminará al fracaso, porque se basa en la gratificación física y el placer sexual más bien que en amor e integridad.
Hoy en día te llenan la cabeza con mensajes insistentes de que la expresión sexual con quien sea y cuando sea es una expresión de tu libertad y un derecho. Desgraciadamente esto tiene consecuencias que nadie está dispuesto a admitir y aceptar. Cuántas veces he escuchado “Ahora que conozco la persona con la que me gustaría pasar el resto de mi vida, desearía haber esperado”.
Serás uno más del montón o estás dispuesto a marcar diferencia y sentar bases seguras para una relación gratificante, duradera e íntima, tal como Dios lo pensó desde el principio?
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