Aunque cada pareja debe establecer sus propias reglas sobre cómo resolver sus conflictos, existen unas cuantas recomendaciones para poder “pelear limpio”:
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El problema entre tú y yo, lo resolveremos tú y yo.
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Si hay algo que nos molestó, acordamos decirlo máximo hasta 24 horas después de ocurrido. Si no lo hacemos acordamos perdonarlo sinceramente, y olvidarlo…sin guardar rencores, No lo volveremos a mencionar.
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Nunca intentaremos resolver un conflicto en frente de familiares o amigos.
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Nunca intentaremos resolver un conflicto en un lugar o en un momento que no sean adecuados.
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Hablaremos del problema como algo separado de nosotros y que juntos vamos a resolver. No está permitido culparnos el uno al otro. Esto no nos lleva a nada.
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Está terminantemente prohibido insultar o gritar, mucho menos agredir la integridad física del otro.
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No se permiten golpes bajos, es decir, sarcasmo, desdén o denigrar de cualquier manera a la otra persona.
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Resolveremos el conflicto haciendo sinergia; no haremos ni lo que tú quieres, ni lo que yo quiero. Idearemos una tercera alternativa que nos satisfaga a los dos.
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Nos enfocaremos en lo positivo.
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Utilizaremos el amor que nos tenemos el uno por el otro para hablarnos con suavidad, honestidad y humildad.














