El matrimonio puede ser difícil en ciertas ocasiones. Comenzamos con grandes esperanzas y expectativas, pero si algunas de estas no se materializan el desánimo y la desilusión pueden invadir la relación. Esto recude la energía que necesitamos para trabajar en el mejoramiento de nuestro matrimonio, como si dejáramos encendidas las luces y la batería del automóvil se desgastara poco a poco hasta quedar inservible para encender el motor.
Usted podría pensar a veces: “No tengo la energía necesaria para realizar un esfuerzo tan grande”. Sabe qué? Es cierto, nunca la tendrá y esto es un hecho irremediable. No podemos lograrlo en nuestras propias fuerzas, pero podemos hacerlo con la fortaleza de Jesucristo. El nos da el poder para perseverar. Puede ser que en el matrimonio sea donde más necesitamos del poder y la presencia de Dios que en cualquier otra relación.
Todos saben que el matrimonio puede ser difícil. Por eso obtendrán un testimonio poderoso de su gracias si permiten que Dios haga el suyo un matrimonio dinámico y amoroso. Tal vez conozcan parejas en el trabajo o en la iglesia que luchan con su relación. Por qué no les muestran cómo se hace y les señalan el camino a la única fuente inagotable de poder?














